Explora artículos y consejos para mejorar tu bienestar financiero. Información clara, práctica y confiable para tu día a día.
Hablemos de cómo planear el 2026, fortalecer las finanzas y aprovechar la IA en un mundo que cambia rápido. Ideas claras para tomar mejores decisiones. https://www.facebook.com/share/v/17a1LhN3Eh/
Hablemos de cómo planear el 2026, fortalecer las finanzas y aprovechar la IA en un mundo que cambia rápido. Ideas claras para tomar mejores decisiones.
Joey Levy es uno de los panelistas invitados en participar en el Meet, share & Learn sobre Inteligencia Artificial del grupo REF.
Joey Levy es uno de los panelistas invitados en participar en el Meet, share & Learn sobre Inteligencia Artificial del grupo REF.

Por Joey Levy, especialista en finanzas personales Llevo años diciendo que la inflación no sólo llegó, sino que llegó para quedarse. En Panamá, el costo de vida se ha disparado en los últimos 20 años. Pero lo que muchos no ven es que la inflación que hemos vivido hasta ahora es solo el comienzo....
Por Joey Levy, especialista en finanzas personales
Llevo años diciendo que la inflación no sólo llegó, sino que llegó para quedarse. En Panamá, el costo de vida se ha disparado en los últimos 20 años. Pero lo que muchos no ven es que la inflación que hemos vivido hasta ahora es solo el comienzo.
¿Por qué han subido tanto los precios? Durante décadas, muchos gobiernos (especialmente EE.UU. como emisor de la moneda de reserva mundial) han expandido la base monetaria con poca preocupación por las consecuencias a largo plazo. Tras la crisis financiera del 2008 y durante la pandemia, se inyectaron billones (“trillions” en inglés) de dólares a la economía mundial para evitar que colapsara. ¿El resultado? Más dinero en circulación y, por tanto, precios más altos. Es simple: cuando hay más dinero persiguiendo la misma cantidad de bienes, los precios suben.
Y aunque hoy se habla de controlar déficits, la verdad es que imprimir dinero para tapar huecos sigue siendo parte del modelo. Pero incluso si se detuviera esa expansión monetaria, hay una nueva amenaza silenciosa que está afectando los precios: la fricción geopolítica.
Ya no vivimos en un mundo “unipolar” dominado por una sola superpotencia. Hoy hay tensiones reales entre los países más grandes del mundo, conflictos activos en Ucrania y Medio Oriente, y una creciente desconfianza global entre naciones. El mundo cambió.
Desde la caída de la Unión Soviética hace más de 30 años, comenzó una era dorada impulsada por una combinación extraordinaria de factores: la paz relativa de un mundo con EE.UU. como superpotencia, los avances en telecomunicaciones y computación, y una globalización sin precedentes que permitió coordinar producción, comercio y conocimiento como nunca antes.
Como consumidores, rara vez pensamos en todo lo que se necesita para que un producto llegue a nuestras manos. No pensamos en lo que hay detrás de uncamiseta, una nevera, una pieza de carro o un celular. Pero la realidad es que fabricar productos de todo tipo - ropa, electrodomésticos, repuestos de maquinaria, computadoras - puede requerir componentes provenientes de 15, 30 o hasta 50 países distintos. Y cada una de esas piezas depende de rutas marítimas seguras, cadenas logísticas eficientes, financiamiento y seguros internacionales, y acuerdos de libre comercio. Todo está conectado.
Pero ese mundo ya cambió. Esa máquina ahora tiene fricción.
Con guerras, bloqueos comerciales, aranceles y tensiones entre potencias, es como si algo hubiera interferido con el engranaje de esa maquinaria global. No lo suficiente para romperla, pero sí para que empiece a generar fricción. Ya no fluye como antes. Y donde hay fricción, hay costo. En cualquier sistema, la fricción se traduce en más gasto: atrasos en entregas, seguros marítimos más caros, almacenamiento extra por miedo al desabastecimiento, producción más costosa en países con salarios altos y la necesidad de reorganizar cadenas de suministro que antes funcionaban de forma casi automática. Todo eso se acumula y termina reflejándose en el precio final que tú y yo pagamos.
Todo eso se traduce en inflación estructural. No es temporal. Es parte de un nuevo mundo con múltiples actores queriendo mandar y convertirse en la nueva potencia. Y eso nos deja con una sola realidad: a nivel mundial, los precios van a seguir subiendo.
Es un efecto dominó. A medida que suben los costos afuera - materia prima, producción, transporte, seguros y financiamiento - terminamos pagándolo aquí: en tecnología, ropa, comida, materiales, educación, salud. Todo se encarece. Y eso reduce tu capacidad de ahorrar, invertir y vivir con tranquilidad financiera.
Como especialista en finanzas personales, he aprendido a pensar en cómo funciona el valor del dinero en el tiempo. Y algo que he notado es que a las personas les cuesta entender el impacto a largo plazo de la inflación. Pensamos en línea recta, no en forma exponencial. Pero cuando un número crece y se compone con el tiempo, se dispara.
Por ejemplo, algo que hoy cuesta $12,500, con una inflación del 5%, en 20 años costará $33,166; en 30 años, $54,000; y en 40 años, $88,000. Muchos me dicen:
“Joey, eso es una locura, estás exagerando”. Pero yo les digo: viaja 30 años al pasado, al Panamá de 1995, y dile a alguien que un auto cuesta $50,000 a $60,000. Te dirá que con eso compraba una casa. Eso es inflación. Pasa lento, casi sin notarse… hasta que te golpea.
No te digo esto para asustarte, sino para que lo tengas presente y puedas planificar. Porque si no planificas, vas directo al mismo problema que hoy viven miles de personas que nunca imaginaron lo que iba a pasar con el costo de vida. ¿A poco no conoces a alguien que está en apuros económicos por esto?
Muchos todavía creen que las cosas volverán a “la normalidad”. Pero esa normalidad ya no existe. El mundo cambió. Este nuevo contexto exige decisiones más inteligentes, más planificación y menos improvisación. No es momento de adivinar. Es momento de actuar con estrategia, entendiendo que la fricción y la inflación llegaron para quedarse.
Administrar un presupuesto familiar puede ser un desafío, especialmente cuando se trata de encontrar el equilibrio adecuado entre la simplicidad y el control detallado de nuestros ingresos y gastos. Muchas personas optan por métodos tradicionales, como asignar un monto o porcentaje fijo de su...
Administrar un presupuesto familiar puede ser un desafío, especialmente cuando se trata de encontrar el equilibrio adecuado entre la simplicidad y el control detallado de nuestros ingresos y gastos.
Muchas personas optan por métodos tradicionales, como asignar un monto o porcentaje fijo de su salario a cuentas de ahorro/inversión/jubilación o usar softwares especializados para un seguimiento exhaustivo. El problema con esto es que la primera estrategia, en muchos casos, resulta ser demasiado simplista y la segunda demanda demasiada energía y tiempo para hacerlo consistentemente. Para encontrar el equilibrio entre ambos extremos, quisiera presentar una nueva alternativa que hemos desarrollado a través de los años trabajando con centenares de familias panameñas. Lo llamamos "Ahorros First" (nota: este sistema está basado en los principios del libro "Profit First" del autor Mike Michalowicz).
"Ahorros First" transforma la manera en que gestionamos nuestras finanzas al adoptar un enfoque estructurado y equilibrado, pero simple de implementar. Funciona de la siguiente manera: al recibir ingresos mensuales, estos se depositan en una cuenta de “Ingresos". A partir de ahí, se realiza una asignación estratégica a diferentes cuentas: una para “Ahorros”, otra para “Impuestos”, una para “Gastos Mensuales” que ocurren cada mes (como alquiler o hipoteca, electricidad, compras en el supermercado) y una última para "Gastos Reales", que abarca gastos no mensuales, pero previsibles (como mantenimiento del automóvil, viajes, chequeos médicos anuales, reparaciones del hogar, etc.). Nota: 1.) Para calcular el monto que debes asignar a la cuenta de "Gastos Reales", debes sumar todos los gastos en esta categoría y dividir entre 12 meses. Este monto es el monto mensual que realmente gastas en este rubro. 2.) Hoy en día es fácil abrir estas cuentas en tu banca en línea, nombrarlas y asignar los dineros a cada una de las cuentas, de la manera arriba mencionada.
Esta asignación hace que el dinero en cada cuenta tenga un propósito específico y que no se mezcle todo, lo que facilita enormemente ver hacia dónde se dirigen los fondos y evitar desequilibrios financieros cuando surgen gastos inesperados, los cuales suelen afectar nuestra capacidad de ahorro. Hay varias cosas destacables de esta metodología:
1.) Al asignar fondos a la cuenta de “Ahorros” primero (por eso el nombre “Ahorros First”), ¡este sistema asegura que ahorres cada mes!
2.) Al asignar fondos a la cuenta de “Impuestos” nunca más tendrás que preguntarte: “¿de dónde saco el dinero para pagarle al fisco mis partidas de ISR o el impuesto de bienes inmuebles?”
3.) Al asignar fondos a la cuenta de "Gastos Reales" este dinero no estará disponible para gastar en otras cosas. Esto significa que por primera vez sabrás exactamente cuánto realmente puedes gastar en tus “Gastos Mensuales”.
4.) Al destinar dinero a los "Gastos Reales", cuando estos se presenten, ya tendrás el dinero apartado y no tendrás que elegir entre cubrir dicho gasto y ahorrar ese mes.
Para determinar qué sistema puede ser más beneficioso para ti, considera las siguientes preguntas, calificándolas en una escala del 1 al 10 según su relevancia en tu situación:
Suma tus calificaciones para ver qué sistema podría ser el más adecuado para ti:
Al seleccionar el sistema de presupuesto adecuado, considera tus necesidades y metas financieras a largo plazo. El año 2024 ofrece una excelente oportunidad para implementar un método que se adapte a tu estilo de vida y te ayude a alcanzar tus objetivos financieros. La consistencia y la adaptabilidad serán clave en tu camino hacia una mejor gestión de tus finanzas personales.
Recientemente, un cliente me consultó sobre la posibilidad de comprar un apartamento con el fin de alquilarlo. Estaba pensando hacer un abono inicial de $50,000 y financiar el resto de la compra. Antes de tomar una decisión, le recalqué la importancia de "tirar los números" de esta inversión....
Recientemente, un cliente me consultó sobre la posibilidad de comprar un apartamento con el fin de alquilarlo. Estaba pensando hacer un abono inicial de $50,000 y financiar el resto de la compra. Antes de tomar una decisión, le recalqué la importancia de "tirar los números" de esta inversión. Inversiones en bienes raíces pueden esconder costos no tan evidentes, como periodos sin inquilinos, mantenimientos y reparaciones extraordinarias, gastos legales, seguros, impuestos, entre otros.
Cuando desglosamos cada uno de estos gastos, la inversión que parecía tan prometedora ofrecía un retorno de apenas el 4.80%, ligeramente superior a lo que se podría obtener con un plazo fijo, un instrumento de ahorro tradicional y de bajo riesgo.
En ese momento, le ofrecí una alternativa: ¿qué tal si destinara esos $50,000 para reducir el saldo de su hipoteca actual? Al principio, esto no parece una inversión tradicional, pero permítanme explicar por qué es una estrategia inteligente.
La hipoteca de mi cliente tiene una tasa del 5.75%. Al aplicar el abono inicial al principal de su hipoteca, estaría ahorrando en intereses que ya no tendría que pagar al banco en el futuro. Este ahorro en interés es equivalente a obtener un beneficio sobre esos fondos, con la ventaja de ser completamente libre de riesgo.
Al comparar esto con otras opciones, debemos reconocer que prácticamente toda inversión conlleva algún nivel de incertidumbre y riesgo. Incluso los plazo fijos, habitualmente considerados como uno de los modos más seguros de ahorro, no están exentos de peligros. Si el banco enfrenta problemas financieros o llega a quebrar, como hemos visto suceder en el pasado, la seguridad de estas inversiones podría verse comprometida. Por otro lado, el ahorro logrado al reducir la deuda hipotecaria es una ganancia segura.
Al aplicar estratégicamente $50,000 directamente al capital de su hipoteca, no solo logrará un ahorro significativo en intereses, sino que también podrá acortar el período de su préstamo hipotecario. Para esta persona en específico, adelantar este pago a su hipoteca no solo significa reducir el plazo 8 años (de 25 a 17 años), ¡sino que también se traduce en un ahorro impresionante de $116,000 en intereses a lo largo de la vida de la hipoteca!
Esta táctica también tiene la ventaja adicional de incrementar el capital invertido o “equity” en la propiedad más rápidamente, lo que se traduce en una mayor seguridad financiera. Liberarse de la deuda de manera anticipada también abre puertas a nuevas posibilidades, permitiendo disfrutar y utilizar los dineros que se pagaban al banco mensualmente de forma que agreguen valor a la vida de la persona y a la de sus seres queridos.
Muchas personas no consideran el pago anticipado de la hipoteca como una estrategia financiera, pero la realidad muestra que es una forma excelente de manejar nuestros recursos de manera prudente. Ofrece un método confiable para "ganar" el porcentaje de interés que, de otra manera, se pagaría al banco, permitiéndonos construir un futuro financiero más sólido.
Finalmente, cabe mencionar que de ninguna manera estoy diciendo que la inversión en bienes raíces u otras opciones no sean buenas. De hecho, hace poco analizamos las cifras de una propiedad y el retorno justifica el riesgo y el trabajo involucrado. Sólo estoy diciendo que en un ambiente donde las tasas de interés están subiendo y las opciones seguras son cada día más escasas, esta estrategia merece consideración por su seguridad y los beneficios garantizados que ofrece.
Publicado en la Prensa sep 2023 - 12:02 AM La historia de los negocios está llena de cuentos de socios que se unen con grandes sueños y ambiciones, solo para encontrarse en una batalla legal y emocional años después. La tragedia de una asociación fallida es tan antigua como el tiempo, pero aún así,...
Publicado en la Prensa sep 2023 - 12:02 AM
La historia de los negocios está llena de cuentos de socios que se unen con grandes sueños y ambiciones, solo para encontrarse en una batalla legal y emocional años después. La tragedia de una asociación fallida es tan antigua como el tiempo, pero aún así, muchos empresario/as caen en la misma trampa. ¿Cómo podemos evitar este destino? La respuesta radica en la preparación, la comunicación y el compromiso.
El ejemplo típico es dos o tres personas que se juntan para comenzar un negocio. La emoción es alta, y las posibilidades parecen infinitas. Prometen firmar un acuerdo de socios, pero a menudo, este paso crucial se pospone o se reduce a un documento genérico para “marcar la casilla”. Pasan los años, y algo sucede: se desalinea la visión de los fundadores, uno de los socios clave de la empresa renuncia o quiere dedicarse a otra actividad, alguien muere o queda discapacitado, entre otras.
De allí, la situación se desmorona, y los socios comienzan a pelear.
Esta situación puede tener un impacto significativo en tu negocio, desde una disminución en el rendimiento del mismo hasta la toma de decisiones deficientes y una falta de enfoque en iniciativas estratégicas. Esto causará que la productividad disminuya, y lo más probable es que la satisfacción de los clientes de la empresa también quede afectada.
Todo esto trae tensión y el ambiente laboral normalmente se vuelve tóxico. La confianza, la colaboración y la comunicación efectiva se erosionan, llevando a estrés e insatisfacción entre los socios y otros colaboradores. Cuando las personas empiezan a elegir bandos en la pelea, como se dice en buen panameño, ya sabes que estás “listo para la foto.”
Esto no es teoría. No te puedo decir la cantidad de veces que he visto esto. Recientemente conversé con una persona que estaba en medio de una pelea de socios y me confesó: “Nunca pensé que esto me iba a pasar. Uno habla de hacer un acuerdo de socios, pero bueno, nos enredamos en el negocio y quedamos en hacerlo más adelante. Entre la pérdida de ventas, los gastos legales y la pérdida en la valorización de mi negocio, pienso que todo esto me va a costar aproximadamente medio millón de dólares.” En otras palabras, la falta de preparación tiene un precio que va más allá de lo que uno se puede imaginar.
La buena noticia es que estas tragedias son evitables. Sólo tienes que seguir cuatro pasos para proteger tu negocio: 1.) Evalúa tu acuerdo de socios actual y compáralo con las mejores prácticas. 2.) Conversa con tus socios sobre los temas que tu acuerdo de socios no contempla y utiliza herramientas que te permitan confirmar que están alineados en cuanto a la visión del negocio para el futuro y las expectativas entre los socios. 3.) Modifica o redacta tu acuerdo de socios para que contemple lo antes mencionado. 4.) Revisen el documento regularmente, por lo menos una vez al año, con el fin de asegurar que nada importante ha cambiado entre ustedes.
Todo progreso comienza con la verdad. Así que hazte las siguientes preguntas: ¿Tú empresa tiene un buen acuerdo de socios o hicieron
un documento cajonero para salir del paso? ¿Cuándo fue la última vez que los socios realmente conversaron acerca de este tema? ¿Cómo afectaría tu negocio si hubiera una pelea entre los socios y cuánto sería el costo real de esto para ti? Si tus respuestas a estas preguntas te inquietan, sugiero que busques asistencia profesional para crear un buen Acuerdo de Socios.
La historia de una asociación fallida no tiene por qué ser tu historia. Con la preparación adecuada y la voluntad de enfrentar las conversaciones difíciles desde el principio, puedes construir una empresa sólida y exitosa. No dejes que tu negocio se convierta en otra tragedia tan antigua como el tiempo. ¿Estás listo para tomar el control?